La Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO) ha dado comienzo a su tradicional curso de oratoria previo a la Liga de Debate con la ponencia de Ángel Domingo, director Técnico y de Comunicación de la Liga Española de Debate Universitario (LEDU).
Antes de iniciar la ponencia, el profesor y director de la Liga de Debate, Luis Prado, agradeció a Ángel Domingo por formar parte de este curso, del cual hizo la ponencia de clausura en la VIII edición del mismo.
La charla estuvo centrada en la toma de decisiones estratégicas y la persuasión efectiva en el debate académico. Subrayó que no gana quien sabe más, sino quien decide mejor qué hacer con el conocimiento disponible. Además, su intervención puso el foco en la importancia de la claridad, la selección de argumentos y la capacidad de guiar al jurado hacia una decisión concreta.
El director de la LEDU remarcó que la cantidad de argumentos no implica calidad, ya que acumular razones no siempre conduce a decisiones más informadas. Por el contrario, la claridad y la relevancia son determinantes, ya que el jurado evalúa aquello que logra retener, comparar y ordenar. «El jurado no te premia por saber, sino por ayudarle a decidir», fue una de las ideas centrales de la charla.
Uno de los conceptos más destacados fue el de estrategia discursiva, entendida como la capacidad de priorizar, jerarquizar y sacrificar argumentos. Priorizar supone distinguir lo decisivo de lo interesante; jerarquizar, ordenar el peso interno de las ideas; y sacrificar, renunciar incluso a argumentos válidos que consumen tiempo y desvían el foco del mensaje principal.
Domingo también presentó el triángulo estratégico del debate, compuesto por el objetivo, el papel del jurado y el rol de cada discurso. El objetivo debe definir qué creencia se quiere generar en el jurado al final del debate, mientras que el jurado, condicionado por límites humanos como la atención y la memoria, necesita discursos claros, estructurados y comparables.
En cuanto a la estructura, se explicaron los cuatro roles fundamentales dentro de un equipo de debate: el constructor, que fija el marco y el contexto; el defensor del eje, que protege la tesis central; el comparador, que contrasta modelos y obliga al jurado a elegir entre dos enfoques; y el evaluador, encargado de ordenar el debate y traducirlo en una decisión clara en el cierre.
La charla también abordó la arquitectura del debate, compuesta por apertura, desarrollo, choque y cierre. Domingo hizo especial hincapié en que refutar no es simplemente responder, sino desacreditar estratégicamente los argumentos del rival, y que el cierre es clave para guiar al jurado hacia una conclusión contundente.
Por último, se repasaron distintas estrategias argumentativas, como la defensa de valores y normas, la minimización del impacto de los argumentos contrarios, la estrategia de claridad —que reduce el debate a una única pregunta decisiva— y el uso de métricas para medir el impacto de los argumentos. La gestión del tiempo y la economía discursiva cerraron una intervención que dejó un mensaje claro: en el debate académico, la claridad es la que inclina la balanza.