Juan Parés defiende el valor de la actitud y la persona en una nueva sesión de “Y ahora qué”

04 May 2026
Juan Parés defiende el valor de la actitud y la persona en una nueva sesión de “Y ahora qué”

En una nueva jornada del ciclo “Y ahora qué”, organizada en la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO), el empresario Juan Parés protagonizó una charla centrada en orientar a los jóvenes sobre su acceso al mundo laboral y el funcionamiento del ámbito empresarial. El encuentro, presentado por Zunzunegui, sirvió para acercar la realidad de la empresa a los estudiantes desde una perspectiva humana y práctica.

Durante su intervención, Parés definió la empresa como “un grupo de personas alineadas con un propósito”, subrayando que ese propósito “tiene poco que ver con la empresa y mucho con la persona”. En este sentido, insistió en que el verdadero objetivo debe ser “hacer que cada persona sea cada día mejor”, aunque reconoció que llevarlo a la práctica “no es tan fácil como decirlo”.

El empresario puso el foco en los valores fundamentales que debe aportar cualquier trabajador: “trabajo, humildad, compromiso y estabilidad”. Además, destacó la importancia del equilibrio emocional, entendido como el balance entre la vida familiar y profesional, dejando claro que, en su escala de prioridades, “primero está la familia y después el trabajo”.

Uno de los momentos más relevantes de la charla llegó al abordar los procesos de selección. Preguntado por qué busca en un currículum, Parés fue contundente: el CV “es solo una aproximación” y no refleja el verdadero potencial de una persona. “El papel no aguanta todo”, afirmó, defendiendo el contacto directo como método principal: “llamo a la persona y hablo con ella”.

En su opinión, más allá de un expediente brillante, las empresas buscan actitud y capacidad de aprendizaje. “Lo importante es la humildad, en el sentido de saber que no tienes ni idea de nada”, señaló. También destacó la importancia de “leer mucho, escuchar y trabajar codo a codo”, así como la capacidad de esfuerzo y resistencia: “si aprendes a sufrir y a obedecer, luego sabes mandar mejor”.

Sobre los errores, lanzó un mensaje claro a los asistentes: “el problema no es cometer un error, sino cómo reaccionas ante él”. En cuanto a las entrevistas, recomendó prepararlas “como si fuera un examen”.

Parés también hizo hincapié en la importancia del lenguaje como herramienta profesional. “Dominar la gramática es clave para comunicarse de forma eficiente”, explicó, añadiendo que el inglés es “fundamental”, especialmente en un contexto internacional.

En relación con los recién graduados, señaló que su incorporación al mercado laboral requiere un proceso de aprendizaje prolongado: “mínimo cuatro o cinco meses para entender la parte técnica de la empresa”. A esto se suma, según explicó, la necesidad de adquirir experiencia internacional y conocer en profundidad a los clientes, ya que “el arte de vender es el arte de cerrar contratos”.

Durante la charla, el empresario también abordó aspectos más personales, como la gestión de la frustración. “Se supera creyendo que eres el mejor”, afirmó, animando a los estudiantes a confiar en su potencial y a ponerse retos. “Todos los días sale el sol y siempre es posible hacerlo mejor”, añadió.

Parés defendió la importancia de mantener la identidad propia en el entorno profesional: “no perdáis vuestra identidad”, aconsejó, asegurando que “tiene más valor una persona que un jefe, si ese jefe no es persona”.

En el plano empresarial, destacó que la industria se mueve por la innovación y la comercialización, y puso como ejemplo iniciativas sostenibles dentro del sector textil, como el reciclaje de plásticos para convertirlos en hilo o el uso de energía fotovoltaica en los procesos de producción.

Asimismo, advirtió sobre los retos futuros, mencionando el impacto de la inteligencia artificial y, especialmente, de la computación cuántica, que, a su juicio, “cambiará la sociedad más que las propias empresas”.

La charla concluyó con un mensaje directo a los asistentes: apostar por sus ideas, diferenciarse y aprender de la experiencia. “La vida es muy corta y hay que aprender de los mayores”, concluyó.

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