Docente de UNEATLANTICO analiza la relación entre inteligencia emocional, actividad neurofisiológica y rendimiento académico en estudiantes universitarios

07 Jul 2026
Docente de UNEATLANTICO analiza la relación entre inteligencia emocional, actividad neurofisiológica y rendimiento académico en estudiantes universitarios

La docente e investigadora de la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO), Sara Morales, ha concluido el proyecto de investigación «Correlatos cerebrales y medidas neurofisiológicas relacionadas con la inteligencia emocional en estudiantes universitarios», financiado por la Sociedad para el Desarrollo Regional de Cantabria (SODERCAN), y que ha permitido relacionar la inteligencia emocional, el rendimiento académico y el bienestar psicológico, integrando en este trabajo la evaluación psicológica con el análisis de diferentes indicadores neurofisiológicos.

Este proyecto, liderado por el Centro de Investigación y Tecnología Industrial de Cantabria (CITICAN), impulsado por UNEATLANTICO nació con el objetivo de evaluar la relación entre la inteligencia emocional y medidas neurofisiológicas, así como su impacto sobre el desempeño académico y los niveles de depresión, ansiedad y estrés en estudiantes universitarios.

La investigación ha contado con la participación de 58 estudiantes universitarios de diferentes titulaciones y ha combinado pruebas psicométricas de inteligencia emocional con registros fisiológicos como la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y la conductancia eléctrica de la piel mediante tecnología BIOPAC. Este enfoque multidisciplinar ha permitido obtener una visión más completa de los procesos emocionales y cognitivos implicados en el aprendizaje y la toma de decisiones.

Entre los principales resultados, el estudio evidencia que los distintos estímulos emocionales generan respuestas diferenciadas tanto a nivel conductual como fisiológico. Las emociones positivas, como la felicidad, favorecieron un procesamiento más rápido de la información, mientras que otras emociones requirieron una mayor implicación cognitiva. En cuanto a los resultados psicológicos, se observó que los estudiantes con niveles más altos de inteligencia emocional presentaron un mayor control de impulsos y una mejor inhibición conductual.

Como parte del proyecto, también se diseñó e implementó un programa de intervención en inteligencia emocional dirigido a estudiantes universitarios. El taller, con una duración de 30 horas, abordó aspectos como la gestión emocional, la ansiedad, la resiliencia y las habilidades socioafectivas, con el objetivo de fortalecer las competencias emocionales y promover el bienestar psicológico del alumnado.

Los resultados obtenidos permitirán avanzar en el desarrollo de protocolos estandarizados para la evaluación de la inteligencia emocional mediante indicadores neurofisiológicos, facilitando el diseño de intervenciones más personalizadas y adaptadas a las necesidades de los estudiantes.

Además de su contribución científica, seste proyecto contribuye al avance del conocimiento científico en el ámbito de la neuropsicología y la educación emocional, posicionando a la Universidad Europea del Atlántico y al CITICAN como instituciones de referencia en el desarrollo de líneas de investigación relacionadas con la I+D+i en salud mental y bienestar universitario.

El trabajo prevé, asimismo, la publicación de varios artículos científicos en revistas especializadas, con el objetivo de difundir los hallazgos obtenidos y seguir impulsando la investigación sobre la interacción entre emoción, cognición y aprendizaje.

La investigadora resalta que «integrar medidas neurofisiológicas en aspectos puramente psicológicos nos permite obtener una visión objetiva innovadora, ya que no es lo mismo lo que yo digo que siento a lo que siento y esto realmente ayuda a las diferentes instituciones, en este caso, a la universidad, a ser emocionalmente más inteligente y a tener en cuenta el valor que la inteligencia emocional tiene en el ámbito académico, ya que no solo tiene una relevancia científica, sino también educativa y aplicada».

En conjunto, esta investigación contribuye a mejorar la comprensión de los factores que influyen en el éxito académico y el bienestar de los estudiantes, consolidando una línea de trabajo orientada al desarrollo de estrategias innovadoras para favorecer una educación superior más saludable y adaptada a las necesidades emocionales del alumnado.