Fernando Pinto, doctor en Historia y coronel del Ejército: “Todo atentado terrorista es un acto propagandístico”

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El conferenciante, Fernando Pinto, y el profesor Daniel Macías

El doctor en Historia Contemporánea, Fernando Pinto, ha ofrecido una conferencia a los alumnos de los tres grados en Comunicación de la Universidad Europea del Atlántico, ante los que ha afirmado que: “todo atentado terrorista es per se un acto propagandístico, lo vemos en el espectáculo televisivo. Las noticias y las redes sociales aumentan el terror que genera ese grupo, que lo utiliza, simplemente, como una herramienta de propaganda.”

Esta ha sido una de las lecciones que ofreció el también coronel retirado del cuerpo de Infantería en la charla que impartió bajo el título “Análisis periodístico y análisis de inteligencia: similitudes y diferencias”. El ponente había sido invitado por el profesor Daniel Macías, que imparte la asignatura Sociedad de la Información y el Conocimiento.

Fernando Pinto, que también está diplomado en Estado Mayor, comenzó su exposición indicando las diferencias y similitudes entre un periodista y un espía o, como se les denomina ahora, un “agente de inteligencia”. Combinando teoría y experiencia, Pinto identificó uno de los rasgos que más distancian a ambas profesiones: su privacidad.

El coronel Pinto describió a los asistentes el peligro que corre un agente de inteligencia en su día a día, porque tiene que llevar una “segunda vida”, apartada de su ámbito social. “Sé lo que es ser perseguido por un grupo terrorista y tener que escapar”, indicó.

Las fuentes hay que conocerlas muy bien”, afirmó el doctor en Historia Contemporánea, refiriéndose a ambas profesiones. “Los dos trabajos han de revisar mil y una veces el origen de las noticias que reciben, ya que una información equívoca podría causar problemas graves”.

Al final de la intervención, el ex agente de inteligencia propuso un debate acerca de si los periodistas deben informar de todo o, en algunos casos, sesgar y guardar información secreta que puede “poner en peligro la vida de la gente que está trabajando en ese lugar”. Su punto de vista fue claro: “Se pueden desvelar errores que afecten a una empresa, pero no a personas porque se pone en riesgo su integridad física”.