«Siempre había estado abierta a vivir fuera de España, pero ahora más que nunca»
Salir de la zona de confort, estudiar en otro país y desenvolverse en un idioma diferente es una experiencia que puede dejar una huella duradera en la etapa universitaria. Así lo demuestra el caso de Mirian Faes, estudiante de la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO), que decidió cursar parte de sus estudios en Griffith College, ambas instituciones miembros de la alianza universitaria europea DIVERSE.
Gracias a esta experiencia de movilidad internacional, Faes no solo avanzó en su formación académica, sino que también desarrolló nuevas competencias personales, amplió su red de contactos y descubrió una nueva cultura.
Mirian cursó el doble grado en Administración y Dirección de Empresas (ADE) de UNEATLANTICO y Griffith College (Dublín). Esto le permitió realizar una estancia académica en Irlanda. Para ella esto fue clave a la hora de decantarse por una universidad:
«Uno de los puntos clave que me llevó a estudiar ADE en UNEATLANTICO fue la posibilidad de cursar un año en Irlanda», explica.
Durante su estancia, valoró especialmente el apoyo recibido por parte de la institución de acogida, la cercanía del profesorado y el carácter práctico de las clases, aspectos que facilitaron su adaptación a un entorno académico angloparlante.
«Para mí fue un reto académico, pero conseguí adaptarme y superar con éxito todas las asignaturas», señala.
Uno de los mayores desafíos al inicio de la experiencia fue el idioma. Sin embargo, con el paso de los meses, esta preocupación terminó convirtiéndose en una de sus principales fortalezas. La inmersión diaria le permitió mejorar notablemente su nivel de inglés y ganar confianza a la hora de comunicarse.
Asimismo, destaca los servicios de apoyo disponibles para los estudiantes internacionales, tanto en el ámbito académico como en el bienestar personal. La posibilidad de acceder a tutorías, clases de refuerzo y servicios de apoyo psicológico para quienes los necesiten fue uno de los aspectos que más valoró durante su estancia lejos de casa y compartiendo vivienda con personas nuevas.
Un campus internacional y una comunidad acogedora
Para Faes, la vida en el campus fue uno de los aspectos más enriquecedores de la experiencia. El ambiente internacional, las actividades extracurriculares y los espacios compartidos facilitaron la creación de vínculos con estudiantes de distintas nacionalidades.
«No hacía falta salir del campus. Teníamos amigos, actividades, lugares para estudiar o simplemente pasar el tiempo juntos. Pasé muchísimo tiempo allí y me encantó», recuerda.
Las actividades organizadas por la universidad, entre ellas iniciativas deportivas, culturales y de bienestar, favorecieron la integración de los estudiantes y permitieron que jóvenes de diferentes países construyeran una auténtica comunidad internacional.
Con el tiempo, su grupo de compañeros se convirtió en su círculo más cercano de amistades, algo que, junto con la hospitalidad de la sociedad irlandesa, hizo que se sintiera como en casa muy pronto.
Más allá de la universidad
La experiencia también le brindó la oportunidad de sumergirse en la cultura irlandesa. La música en directo en los pubs, el ambiente deportivo y la facilidad con la que las personas socializan fueron algunos de los aspectos que más le sorprendieron.
«Ir a un pub con amigos, escuchar música tradicional en directo o descubrir nuevos lugares por todo el país fueron algunas de mis actividades favoritas», afirma.
Durante su estancia también aprovechó para viajar por distintas regiones de Irlanda, enriqueciendo aún más una etapa que recuerda como una de las más importantes de su trayectoria universitaria.
Una experiencia que deja huella
Más allá de los conocimientos académicos adquiridos, la experiencia de movilidad internacional tuvo un profundo impacto en su desarrollo personal. Mirian destaca cómo esta vivencia le ayudó a ganar independencia, reforzar su confianza y afrontar nuevos retos con una mentalidad más abierta.
Para ella, vivir en el extranjero ha ampliado su visión del mundo y le ha permitido descubrir nuevas posibilidades para su futuro personal y profesional.
«Siempre había estado abierta a vivir fuera de España, pero ahora más que nunca. Vivir en otro país amplía tus horizontes y te ayuda a superar muchos miedos».
Para los estudiantes que estén valorando dar el paso, su consejo es claro:
«Esfuérzate, aprende todo lo que puedas, pero no te olvides de disfrutar de la experiencia. Es lo que realmente te llevarás contigo».