El estudiante de primer curso de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CAFYD) en la Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO), Óscar Crespo, ha logrado proclamarse campeón de España sub-20 de atletismo, consolidándose como una de las promesas más destacadas del panorama nacional.
Crespo comenzó en el atletismo desde muy pequeño. Aunque empezó de forma federada a los seis años en el Atletismo Piélagos, asegura que lleva corriendo “desde los tres años”. Tras su paso por el Atletismo Torrelavega, actualmente compite en el CAPEX, un equipo de División de Honor que participa en competiciones a nivel nacional.
Compaginar su carrera deportiva con los estudios universitarios no es tarea sencilla. El joven atleta entrena entre Santander y Torrelavega, pero afirma que siempre ha sabido organizarse: “Consigo compaginarlo bien porque siempre he podido llevarlo bien el hecho de estudiar y entrenar”.
El título de campeón de España supone para Crespo el cumplimiento de un sueño que tenía desde sus inicios en el atletismo. “Ves a gente ganar y te preguntas cuándo llegarás tú ahí. Este año se consiguió”, explica. La competición, sin embargo, no fue fácil. Durante la carrera, tuvo que sobreponerse a una situación complicada tras pasar en última posición en la primera vuelta. Su remontada, basada en su fortaleza en los últimos metros, fue clave para hacerse con la victoria.
Más allá del físico, Crespo destaca la importancia del aspecto mental en el deporte de alto nivel. “Tienes que llegar creyéndotelo. La confianza en uno mismo es importantísima”, señala. Además, reconoce que la presión aumenta cuando se parte como favorito, aunque el apoyo de entrenadores, amigos y familiares resulta fundamental para gestionarla.
Entre sus próximos objetivos, el atleta cántabro aspira a ser seleccionado para un encuentro internacional entre España y Portugal, así como a clasificarse para el Campeonato del Mundo sub-20 que se celebrará en agosto en Oregón (Estados Unidos).
A nivel personal, el atletismo le ha enseñado a no rendirse ante las adversidades. Recuerda especialmente una lesión sufrida el año pasado, cuando se rompió el brazo tras una carrera. Lejos de abandonar, continuó entrenando y logró seguir compitiendo.
Finalmente, Crespo lanza un mensaje a los jóvenes deportistas: “El camino es lento. Lo importante no es ser bueno de pequeño, sino disfrutar y llegar cuando has madurado”.
Con este logro, Óscar Crespo no solo suma un título nacional a su trayectoria, sino que también se convierte en un referente para los estudiantes deportistas que buscan compaginar formación académica y alto rendimiento.