La Universidad Europea del Atlántico (UNEATLANTICO) acogió la celebración del X Foro Agroalimentario de Cantabria, un encuentro que reunió a representantes del sector agroalimentario y de las instituciones para analizar el presente y futuro de una actividad estratégica para la comunidad autónoma.
El encuentro contó con la participación del rector de UNEATLANTICO, Rubén Calderón, y de la consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Cantabria, María Jesús Susinos, además de representantes de empresas y entidades vinculadas al sector.
Durante la apertura, Rubén Calderón destacó la vinculación de la universidad con el ámbito de la alimentación y puso en valor la formación universitaria relacionada con este sector. En este sentido, señaló la importancia de conectar el conocimiento académico con el emprendimiento y la capacidad de transformar las ideas en proyectos.
El rector también subrayó el carácter transversal del sector agroalimentario y su relevancia económica, destacando la posibilidad de continuar impulsando su desarrollo en Cantabria mediante la colaboración entre empresas, instituciones y universidad.
Por su parte, María Jesús Susinos destacó que el foro se ha consolidado como un espacio de encuentro y reflexión sobre el presente y el futuro del sector agroalimentario cántabro. La consejera puso en valor la capacidad de las empresas y productores de la región para combinar tradición e innovación, incorporando nuevas tecnologías, modelos de negocio y formas de acercarse al consumidor sin perder la identidad de los productos cántabros.
La consejera destacó también diferentes medidas de apoyo a las empresas agroalimentarias. Según explicó, las inversiones solicitadas por las empresas en las últimas convocatorias han experimentado un crecimiento, pasando de los 35 millones de euros de inversión previstos en la convocatoria de 2021 a una previsión de entre 100 y 110 millones de euros en la convocatoria de 2025. Asimismo, señaló que las ayudas públicas han aumentado desde los 7,5 millones de euros de la convocatoria de 2021 hasta los cerca de 22 millones previstos para 2025.
En relación con el empleo, Susinos indicó que las convocatorias de 2024 y 2025 contemplan una previsión de creación de entre 300 y 360 puestos de trabajo hasta 2027. También destacó el incremento de las intensidades máximas de las ayudas a la inversión, así como el aumento de un millón de euros en el presupuesto de 2026 destinado a la transformación y comercialización de productos pesqueros.
Otro de los asuntos señalados durante la apertura fue la futura adaptación de Cantabria al marco europeo en materia de indicaciones geográficas y calidad diferenciada, con el objetivo de reforzar las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas y favorecer la valorización de los productos de la comunidad.
El X Foro Agroalimentario de Cantabria puso así de relieve la necesidad de continuar generando espacios de diálogo entre el ámbito empresarial, las administraciones y la universidad para afrontar los retos del sector y favorecer nuevas oportunidades de desarrollo.
La celebración del encuentro en UNEATLANTICO refuerza, además, el papel de la universidad como espacio de conocimiento, innovación y encuentro entre los distintos agentes vinculados al ámbito agroalimentario.
Artesanos y fabricantes: del emprendimiento a la consolidación de proyectos
La primera parte del foro estuvo centrada en las experiencias de diferentes empresas agroalimentarias de Cantabria, que compartieron sus trayectorias y analizaron algunos de los factores que han permitido su evolución y consolidación.
Los participantes abordaron cuestiones como la importancia de combinar la experiencia acumulada con la incorporación de nuevas ideas, el valor de las empresas familiares y la necesidad de adaptar las estructuras empresariales para favorecer su continuidad y crecimiento.
También se puso de manifiesto la importancia de la innovación y de la capacidad de adaptación a las nuevas demandas del mercado. En el ámbito de las bebidas, se explicó cómo la evolución de los hábitos de consumo ha obligado a desarrollar nuevos productos y a reinventar los modelos de negocio.
En este contexto, se destacó el desarrollo de nuevas experiencias vinculadas a la gastronomía y a la actividad productiva. Las visitas a instalaciones, la venta directa y la creación de espacios que combinen divulgación, gastronomía y ocio se presentan como nuevas vías para fortalecer la relación entre las empresas y el consumidor final.
El sector conservero estuvo representado por Grupo Consorcio, desde donde se destacó la trayectoria de una empresa con 75 años de historia y una clara orientación internacional. Durante el encuentro se subrayó la necesidad de continuar desarrollando nuevos productos para responder a las demandas del mercado, así como de avanzar en la diversificación de las especies y productos utilizados para reducir la dependencia de determinados recursos.
La jornada permitió abordar asimismo algunos de los principales desafíos que afrontan actualmente las empresas, entre ellos la dificultad para encontrar profesionales especializados y el relevo generacional, especialmente en las empresas familiares.
Del consumo y las tendencias a la evolución del mercado
Tras el descanso y café, el foro continuó con una mesa redonda dedicada al consumo y las tendencias en la distribución, en la que participaron Miguel Hernández, director general del Institut Cerdà; Raquel Pérez López, directora de Operaciones del Grupo Lafuente; David Fernández, de Patatas Vallucas; y José Manuel Carral, de Sobaos y Quesadas Joselín.
Uno de los asuntos centrales de este bloque fue la evolución de los hábitos de consumo y la relación entre las marcas, la distribución y el consumidor. Raquel Pérez López señaló que, en el contexto actual, la calidad y la relación calidad-precio tienen un peso creciente en la decisión de compra.
En este sentido, destacó que ya no es suficiente con realizar grandes campañas de marketing para transmitir al consumidor la percepción de que un producto es mejor. La experiencia directa con el producto adquiere una importancia cada vez mayor, ya que el consumidor puede valorar por sí mismo su calidad y decidir si responde a sus expectativas.
Preguntada por el peso de la marca propia frente a la distribución, Pérez López explicó que depende de los diferentes ámbitos de actividad del Grupo Lafuente, que trabaja tanto con libre distribución como con hostelería, restauración e industria. Según señaló, aproximadamente la mitad de la actividad corresponde a la libre distribución y la otra mitad a estos otros canales.
Dentro de la distribución, explicó que la marca blanca representa una parte importante del negocio. En este sentido, apuntó que históricamente la compañía no ha buscado posicionar su propia marca como la mejor del mercado, una estrategia que, además, requiere importantes inversiones en marketing y comunicación.
La conversación abordó también el papel de la inteligencia artificial y las nuevas herramientas tecnológicas en el conocimiento del consumidor y la previsión de la demanda. Durante el debate se planteó hasta qué punto estas tecnologías pueden ayudar a las empresas a identificar qué productos se venden y cómo evolucionan los mercados, aunque también se señaló que determinados patrones de consumo y comportamiento regional no han experimentado cambios radicales en los últimos años.
Patatas Vallucas: producto, territorio e identidad
David Fernández, de Patatas Vallucas, compartió durante la mesa redonda la evolución de una empresa dedicada a la elaboración de patatas fritas en Valderredible.
La compañía lleva ocho años en el mercado y nació a partir de un proceso previo de análisis de las tendencias de consumo. Fernández explicó que los estudios realizados mostraron que existía una oportunidad para introducir un producto de calidad, pero también pusieron de manifiesto la importancia de construir una narrativa alrededor del mismo y de su territorio de origen.
El proyecto requirió varios años de pruebas y adaptación de las instalaciones y la maquinaria a las dimensiones que la empresa pretendía alcanzar. En sus primeros años, la demanda llegó a superar la capacidad de producción, hasta el punto de que la empresa estuvo, según explicó Fernández, cerca de «morir de éxito» ante el interés generado por el producto.
Patatas Vallucas ha desarrollado diferentes sabores, entre ellos ajo, pimentón, huevo y la variedad clásica, con una apuesta por mantener un producto de calidad y con una composición lo más saludable posible dentro de sus características.
Durante la intervención también se puso en valor el proceso para conseguir una Indicación Geográfica Protegida (IGP) para la patata de Valderredible. Fernández consideró este reconocimiento un hito para la comarca, tanto por el valor añadido que puede aportar al producto fuera del territorio como por su capacidad para contribuir al mantenimiento de la actividad agrícola y agroalimentaria.
La IGP se presentó así como una herramienta para reforzar la identidad del producto, ofrecer una garantía al consumidor y favorecer el relevo generacional y el mantenimiento de población en Valderredible. En este sentido, Fernández defendió que este tipo de sello de calidad puede contribuir a proteger al agricultor y animar a nuevos productores a apostar por el cultivo de la patata.
Durante el debate también se destacó la implicación de AgroCantabria en la comercialización de estas patatas y la expectativa de que el desarrollo de la IGP contribuya a consolidar la actividad productiva en la comarca.
La empresa familiar y los cambios en la distribución
José Manuel Carral, representante de Sobaos y Quesadas Joselín, de Selaya, abordó durante la mesa redonda la realidad de las empresas familiares y las ventajas y dificultades asociadas a este modelo.
La capacidad de adaptación constituye una de las fortalezas de este tipo de compañías, aunque también existen retos relacionados con la evolución de la demanda y con la relación con los distintos formatos de distribución, especialmente cuando las empresas tienen que competir en un mercado en el que conviven pequeños establecimientos con grandes cadenas de distribución.
La intervención puso de relieve la necesidad de que las empresas familiares mantengan su identidad y sus valores, al tiempo que adaptan sus estructuras y estrategias a un mercado en constante evolución.
El futuro del sector y la presión sobre la cadena alimentaria
El bloque dedicado a las perspectivas de futuro contó también con la participación de Víctor Yuste, director general del Foro Interalimentario, quien planteó una reflexión sobre la evolución de los precios y los costes dentro de la cadena alimentaria.
Yuste hizo referencia al precio de venta al público y a la evolución del IPC alimentario, señalando la necesidad de adoptar medidas ante las presiones que afectan a los distintos eslabones de la cadena.
Durante su intervención defendió la necesidad de reinvertir y reforzar la cadena alimentaria, al considerar que se trata de un servicio estratégico. También puso sobre la mesa la presión demográfica y los efectos que la evolución de la población puede tener sobre el futuro de la producción y el abastecimiento alimentario.
Las diferentes intervenciones coincidieron así en la necesidad de abordar el futuro del sector desde una perspectiva amplia, teniendo en cuenta no solo la producción y la comercialización, sino también los cambios demográficos, los costes, el comportamiento de los consumidores, la innovación y la capacidad de las empresas para atraer y mantener nuevas generaciones.
En conjunto, el X Foro Agroalimentario de Cantabria puso de manifiesto la importancia de que las empresas agroalimentarias mantengan una visión de futuro, fortalezcan sus estructuras y continúen apostando por la innovación, la diversificación, la calidad y la generación de nuevas experiencias en torno a la gastronomía y los productos de Cantabria.
La jornada permitió, además, poner en común las perspectivas de productores, fabricantes, empresas de distribución, organizaciones sectoriales y administraciones, reforzando la idea de que la colaboración entre los distintos agentes será clave para afrontar los cambios que experimentará el sector agroalimentario durante los próximos años.